
Tecnologías como la píldora anticonceptiva, las pruebas de embarazo, las ecografías y las aplicaciones de seguimiento de la menstruación han transformado radicalmente la relación de las mujeres con su cuerpo. Han proporcionado una emancipación cada vez mayor, fomentando la autodeterminación reproductiva y sorteando las limitaciones impuestas por la «naturaleza». Sin embargo, este progreso tecnológico también ha tenido consecuencias opresivas para las mujeres: desde los efectos secundarios de las hormonas sintéticas, aún poco conocidos, hasta el control de la fertilidad en las poblaciones más frágiles; desde el uso de la ecografía como arma de propaganda antiabortista hasta la monetización de datos personales sensibles.
Lejos de ser instrumentos neutros, estos dispositivos son incapaces de liberarse de las huellas de la cultura patriarcal que los produjo: tras sus promesas de emancipación ocultan la capacidad de ejercer un control cada vez más capilar sobre la vida privada de las mujeres. Una de las intelectuales más originales de la nueva generación, científica y feminista, nos habla de los aspectos más controvertidos de estas tecnologías y nos invita a reflexionar sobre su significado cultural y político.

Los autores, veteranos activistas por la justicia de la discapacidad y la atención sanitaria, Comunismo de la salud examina en primer lugar cómo el capital ha instrumentalizado la salud, la discapacidad, la locura y la enfermedad para crear una clase considerada "desechable", es decir, una carga fiscal y social.
Demarcar a los sanos de los excedentes, a los trabajadores de los "no aptos" para trabajar, argumentan los autores, no sólo sirve para socavar la solidaridad, sino para marcar a poblaciones enteras de cara a la extracción por parte de las industrias que han surgido para gestionar y contener a esta población excedentaria. A continuación, se examina la grave amenaza que el capital representa para la salud pública mundial, así como los escasos movimientos en todo el mundo que han desafiado con éxito la economía extractiva de la salud, destacando sobre todo el SPK (Sozialistisches Patientenkollektiv) surgido en el contexto del movimiento antipsiquiátrico y las visiones de la época sobre cómo debería evolucionar la práctica médica y psiquiátrica.
En última instancia, sostienen Adler-Bolton y Vierkant, no conseguiremos derrotar al capitalismo hasta que separemos la salud del capital. Para ello será necesaria una nueva política radical de solidaridad que se centre en el excedente, basada en la comprensión de que no debemos basar el valor de la vida humana en la voluntad o la capacidad de ser productivo dentro de la economía política actual. Resulta, en fin, que el capital teme a la salud.

Tanto el tardofranquismo como la Transición fueron etapas marcadas por una fuerte movilización social y política que reclamaba teorías con potencial para la praxis transformadora. Estas demandas tuvieron una influencia significativa para un sector politizado de la psicología dinámica, cuya preocupación por lo social no encajaba en la ortodoxia psicoanalítica. Fue en el marxismo donde encontraron una herramienta para explicar la psique a través de las condiciones materiales de vida de las personas. Este libro recorre la complejidad y la especificidad de las relaciones entre marxismo y psicoanálisis, los principales debates y reflexiones de los grupos de profesionales psi que participaban en estos espacios, así como su relación con el contexto estatal e internacional de la época.

La Salud Mental Colectiva implica la superación del paradigma de la Salud Mental Comunitaria al colocar el foco tanto en la importancia del territorio en donde se producen las prácticas (la comunidad), como en la necesidad fundamental de revisar y repensar en clave de una ética transdisciplinar las maneras a través de las cuales se construyen y articulan los vínculos y los itinerarios de recuperación en el ámbito de la salud psíquica. Al mismo tiempo, es un paradigma que se articula como marco de referencia desde donde reconocer el papel de los determinantes sociales, culturales, económicos, políticos y ambientales en la generación de los padecimientos y malestares contemporáneos. La Salud Mental Colectiva es fundamentalmente un contexto para el desarrollo y promoción de la competencia estructural en el ámbito de la atención y los cuidados.
Aquí tienes la información del postgrado en salud mental colectiva de la Universitat Rovira i Virgili.
"Con motivo del día de la Salud Mental, el 10 de octubre de 2024 se celebró en el Ministerio de Sanidad una jornada, organizada por el Comisionado de Salud Mental, titulada “Nuevos surcos en salud mental”. Una iniciativa interesante y necesaria por la pluralidad de voces, por los discursos transversales que allí se escucharon y, cómo no, por la defensa de la sanidad pública y de los derechos humanos. Mi participación en dicha jornada ha dado lugar, una vez reelaborada y por invitación expresa del Consejo de Redacción, lo que agradezco muy sinceramente, al presente editorial de la Revista de la AEN".